9 diciembre 2018
Categoría: Black LED, Pantallas LED
9 diciembre 2018,
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Los indicadores que pueden evaluar objetivamente el funcionamiento de una pantalla LED son principalmente la estabilidad de la imagen, el brillo, la cromaticidad, el ángulo de visión y el contraste; siendo esta última característica el factor clave para una adecuada visualización.

Las pantallas LED utilizan principalmente lámparas blancas pero, en MIRA, ya podemos ofrecer lámparas SMD con una configuración de montaje en superficie donde los tres colores primarios (verde, rojo y azul) están dentro de una misma cápsula negra, black leds.

Este nuevo tipo de encapsulado de color negro, favorece fundamentalmente a las instalaciones en las que las condiciones de iluminación ambiental es alta o a aquellos paneles LED que, por su ubicación, reciben luz solar directa, como es el caso de los montajes en exterior y en escaparates en la vía pública.

Cuando el brillo de fondo de las pantallas LED -bajo una luminosidad intensa en su entorno- es más alto, causa un efecto de visionado peor … y las luces blancas aumentan dicho brillo, con un contraste más bajo. Hasta ahora, para paliar la incidencia de la luz ambiente y sus efectos se incrementaba la luminosidad de funcionamiento de las pantallas lo que irremediablemente incrementaba el consumo eléctrico.

En este tipo de situaciones de mucha claridad, un contraste superior, como el que ofrecen las conocidas como “black leds”, es clave para conseguir imágenes más vívidas, con un rendimiento de alta calidad, mejorando la definición sin aumentar el brillo y evitando encarecer el recibo de la luz.

 
Comparativa entre Black LED y LED Covencional

Como se puede apreciar en el video -a igualdad de pitch- cuanto mayor es el contraste, las imágenes tienen más calidad y mejor es la escala de grises.

Otra de las ventajas de las luces negras es su bajo nivel de reflectividad. Para reducir el coeficiente de reflexión, los paneles cuentan con una capa de material absorbente de luz sobre su superficie que, sumado a que el color negro de las lámparas polariza la luz proyectada, permite mitigar los efectos de la luminosidad y los reflejos.

Lo mismo sucede con las luces “parásitas”, como es el caso de focos, luminarias y otras fuentes de luz que pueden rodear una pantalla, por ejemplo en un escenario. Con la luz negra se logran evitar las interferencias de esas luces auxiliares que distorsionan la calidad de las imágenes, pues con ella se consigue contrarrestarlas, manteniendo los colores puros, claros y vivos.

En el apartado de nuestra web Gama de Pantallas puedes encontrar más información sobre las características de las distintos paneles que ofrecemos con “black leds” (MA y C).

 
 
 

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