5 abril 2017
5 abril 2017,
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Consecuencias de una inadecuada elección de la pantalla o monitor de cartelería digital.
Efectos del sol.

En la mitología de muchas culturas el Sol era un dios y como tal fue venerado a lo largo de la historia en muchas civilizaciones (egipcia, mesopotámica, griega, incaica, mexicana, china, japonesa) y religiones (hinduista).

Considerado como una deidad, el culto al Sol prevaleció durante siglos hasta nuestros días inspirando a un gran número de artistas que le han rendido tributo al astro rey dedicándole odas, poemas y, con mayor o menor acierto, innumerables canciones.

Regimos nuestra vida en base a esta gran estrella luminosa y son incontables sus beneficios … incluso en nuestra economía. La prueba evidente son los 75,3 millones de turistas extranjeros que, en 2016, inundaron nuestras playas y llenaron nuestros pueblos y ciudades en busca de ese calor y ese color tan español.

Pero no todas pueden ser loas!

El sector del “digital signage” está en auge desde hace unos años, un boom que no ha hecho más que empezar y cuya tendencia es seguir creciendo. En plena transformación digital, los paneles dinámicos van ganando sitio a los carteles convencionales. Los monitores y las pantallas led de carteleria digital, instalados tanto en exteriores como en interiores, tienen cada día mayor presencia frente a los afiches y letreros tradicionales.

El deseo de dar el paso a esa evolución hacia lo digital ha empujado a muchos a caer en soluciones nada profesionales y, en la mayoría de los casos, ha sido la realidad quien, a la fuerza y cuando ya era tarde, les ha evidenciado el error.

Aún cuando los continuos avances tecnológicos propician el producto adecuado para cada ubicación, atendiendo a las características del entorno de emisión, no son pocos los que, por desconocimiento o un mal asesoramiento, han caído en la equivocación de darle un mal uso a una buena solución.
En el primero de los casos con la decepción de no ver cumplidas sus expectativas y en el segundo, sintiéndose engañados.

Lamentablemente vemos esta situación con más frecuencia de lo deseable, principalmente en los escaparates de muchos comercios y oficinas donde la incidencia directa de la luz solar provoca el oscurecimiento de las imágenes, limitando la visualización de los contenidos emitidos en las pantallas.

Cuando la opción escogida no es la adecuada, es cuando el sol puede convertirse en un enemigo pues una pantalla “negra” incumple una de las principales premisas de la publicidad digital, al no conseguir captar la atención de los potenciales clientes y no lograr la movilización de los consumidores.

Si al impacto de los rayos solares le sumamos que, en su mayor parte, los cristales de los locales comerciales no son antirreflejos para evitar que la luminosidad exterior provoque un resplandor que impida la visibilidad, sólo queda esperar que llegue la noche o buscar una solución profesional con monitores transflectivos o de alto brillo y pantallas de alta luminosidad.

 

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